¿Cómo invertir a corto, medio y largo plazo?

¡Hola, Baliers! 🙋🏻‍♂️

Si estamos pensando en invertir, es importante que contemos con una estrategia de inversión definida para minimizar el riesgo lo máximo posible. 

En este plan debemos contemplar aspectos tan fundamentales como la rentabilidad y el riesgo a asumir, pero también el plazo en el que queremos que esa inversión dé frutos.

Distintos plazos 

Hay quienes afirman que el tiempo es oro, y no podrían tener más razón. Por eso, sacar el mayor provecho a cada minuto que pasa es fundamental para obtener los resultados como inversor

Existen tres plazos generales en los que se clasifican las inversiones, y que son el corto, medio y largo plazo. Vemos los detalles a continuación: 

Inversiones a corto plazo

La inversión a corto plazo se extiende como máximo un año, y su principal foco es que deberías obtener el principal y las ganancias de tu inversión (en caso de que las hubiera) en muy poco tiempo. Cuando se opta por esta alternativa, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • Seguridad: la facilidad para evitar las pérdidas en la inversión.
  • Liquidez: la facilidad con la que un producto se puede convertir en dinero líquido. 

📈 La mayor ventaja de este tipo de inversión es que el dinero deberá estar disponible de forma rápida y que no tenga mucha probabilidad de devaluación. 

Inversiones a medio plazo

💡 Las inversiones a medio plazo son aquellas cuyo horizonte temporal no superará los 5 años

Este tipo de inversión busca no tanto la liquidez, sino una mayor exposición a activos de mayor riesgo que tengan más potencial de revalorización (aunque generalmente huyen de activos extremadamente volátiles). En este horizonte podemos empezar a aceptar mayor volatilidad en la cartera ¡Tenemos margen de tiempo para recuperar en caso de grandes caídas!

Inversiones a largo plazo

‼️ Las inversiones a largo plazo cuentan con un horizonte temporal de más de 5 años, por lo que son ideales para pensar en el futuro.

Su riesgo es relativo, y las ganancias que conllevan históricamente en su gran mayoría son muy atractivas. Aunque ya sabéis: ganancias pasadas no son garantía de ganacias futuras. 

¿Cuándo se pone el foco en cada uno? 

Para tomar una decisión entre una inversión a corto plazo, medio o largo plazo debemos estudiar las diferencias entre cada una, y tomar la opción que más se ajuste a lo que necesitamos en el momento. Sobre todo conocer la finalidad del dinero en base a nuestros objetivos: ¿queremos comprar un piso? ¿necesitamos ahorrar para un coche? ¿queremos ahorrar para la universidad de los hijos? ¿o tal vez para la jubilación? Cada objetivo es radicalmente diferente. 

Estas son algunas de sus diferencias más relevantes: 

Diferentes expectativas de rentabilidad

  • Corto plazo: su función es la de proteger el capital invertido y alcanzar si es posible una rentabilidad aceptable (o al menos similar a la inflación). 
  • Medio y largo plazo: normalmente las inversiones de este tipo aumentan su valor con el paso de los años, lo que permite vender en un futuro con beneficios notables. 

Satisfacen diferentes necesidades

  • Corto plazo: son usadas con el fin de proteger el dinero y poder usarlo luego para un fin específico (estudios, casa, coche…).
  • Medio y largo plazo: si buscamos libertad financiera, pensamos en la jubilación o en incrementar nuestro capital, esta es la opción que más nos favorece como inversores, ya que históricamente ha generado mejores resultados que la inversión a corto. 

Diferentes vehículos de inversión

Como ejemplos de vehículos para cada uno de estos tipos de inversiones, podríamos pensar en cuentas de ahorro y fondos monetarios para el corto plazo. A medio plazo, una cartera permanente o expuesta a renta fija y variable. Con respecto al largo plazo, la renta variable es la clave de la rentabilidad de la cartera.

Estrategia mixta: una parte a corto, otra a medio y otra a largo plazo

Las estrategias mixtas son la unión de una inversión a corto plazo y una inversión a medio y largo plazo. Con este tipo de estrategia se busca la distribución del conjunto de inversiones, combinando el rendimiento y el riesgo. 

Tener ahorros y querer invertirlos puede llegar a generar dolores de cabeza si no lo tenemos claro. Desarrollar una estrategia de inversión requiere de conocimientos que una simple búsqueda por Internet no ofrecerá.Si deseamos sacarle provecho a nuestro capital y nos gustaría aprender los principios básicos de la gestión pasiva, entender los riesgos, cómo minimizarlos, y mucho más, proponemos el curso “Crea tu cartera de gestión pasiva con fondos indexados o ETFs“. ¡Invertir en conocimiento ahora es aumentar las riquezas en el futuro!

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